Ok… Todo el mundo está hablando de esta cosa. Eso me pone contentísimo, para ser sincero.
Tengo una relación muy íntima con los juegos de From. No íntima de Rule 34, íntima de la que vale la pena, de haber cambiado el rumbo de mi vida por el mensaje del juego.
O al menos por lo que es mi interpretación de ese mensaje.
Elden Ring, aunque tenga al Dedo Enrollado del Viejo Barbudo George R R R R R Martin de por medio, no se aparta ni una coma de esa fórmula (por cierto, el potencial de juegos de palabras con Dedos es infinito). Sigues teniendo que interpretar lo que ves y oyes, rebuscar pistas, rendirte del todo y esperar el video de Vaati explicando lo que está pasando.
De mis amigos soy de los que menos ha jugado porque alguien tiene que trabajar en este chiringuito, pero aun así creo que llevo unas 75 horas y ni siquiera al tercer (segundo principal) jefe lo he tumbado a puñetazos.
Por cierto, la historia está muy bien y tal, pero es el mundo lo que cautiva. Todo SoulsBorneKiroRing trae una sensación de estar completamente perdido en un mundo ridículamente hostil, pero ninguna otra obra de la franquicia llegó a este nivel. Es como si todos los cuentos infantiles con los que crecimos se hicieran realidad.
Pero la versión original, no la de Disney. Donde el final feliz era que alguien terminara mutilado y lo normal era terminar muerto.
Las sorpresas son innumerables y sensacionales, así que tiene poca gracia comentar eventos que pueden pasar o no en tu partida. Solo sepas que no solo es la mejor experiencia para jugar con amigos de los juegos de From – ya sea en una llamada de voz o en coop de verdad – sino también la unión de toda la experiencia que la empresa montó con el tiempo.
Sí, la publicación es solo una introducción. Hay un análisis en camino para cuando deje de inyectarme este juego en vena, así que tardará un poco.





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