Acompáñame, que esta disputa tuvo la emoción del tramo final de una carrera. En noviembre de 2020, Codemasters, el estudio británico de las series Dirt, F1 y Grid, había aceptado ser comprada por Take-Two, dueña de Rockstar y 2K, en un acuerdo en efectivo y acciones de casi 1.000 millones de dólares. La idea era que Codemasters pasara a trabajar bajo el sello 2K, y la negociación debía terminar a comienzos de 2021.
El 14 de diciembre de 2020, Electronic Arts entró en la pista con una oferta mayor: 6,04 libras por acción, todo en efectivo, en un acuerdo valorado en unos 1.200 millones de dólares, un 14% por encima de la propuesta de Take-Two. El consejo de Codemasters cambió su recomendación y pasó a apoyar a EA.
El presidente del consejo de Codemasters, Gerhard Florin, dijo: “EA y Codemasters comparten la ambición de liderar la categoría de juegos de carreras.” Para EA, la compra ponía a Codemasters bajo el mismo paraguas que Criterion, el estudio de Burnout y Need for Speed. En ese momento, Take-Two solo informó que estaba “considerando su posición en relación con Codemasters” y que haría un nuevo anuncio “cuando sea apropiado”.
Un detalle curioso de la historia: Codemasters fue fundada en octubre de 1986 por los hermanos Richard y David Darling, que empezaron siendo adolescentes haciendo juegos baratos para ordenadores de 8 bits, y es uno de los estudios más antiguos del Reino Unido.
Lo que vino después
Take-Two retiró formalmente su oferta en enero de 2021. La compra por parte de EA se completó el 18 de febrero de 2021, y Andrew Wilson, jefe de EA, dijo que Codemasters seguiría como una unidad independiente dentro de la empresa, como Respawn. Hoy Codemasters forma parte de la división EA Sports. En julio de 2021, el CEO Frank Sagnier y el director financiero Rashid Varachia dejaron la empresa como parte de la integración.
Fuente: Eurogamer.






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