Quien vivió la época de los cartuchos recuerda que el precio de los juegos siempre daba pie a discusión en la puerta del videoclub. En 2020, con la llegada de la nueva generación, la conversación volvió con fuerza: tras muchos años en los que US$ 60 era el estándar para los lanzamientos, Sony pasó a cobrar US$ 70 por sus propios juegos de PS5, como Demon’s Souls y Sackboy: Una aventura a lo grande. En el Reino Unido, el valor fue de £ 70, que, al cambio de la época, superaba los US$ 90.
La justificación de la empresa era que el coste de desarrollo había subido mucho en las últimas generaciones, mientras que el precio de estantería se quedó parado durante años. En una entrevista con el diario británico The Telegraph, publicada en noviembre de 2020, al presidente de Sony Interactive Entertainment, Jim Ryan, le preguntaron si le parecía justo pagar £ 70 por Demon’s Souls. La respuesta:
“Sí, sí, lo creo. Si se miden las horas de entretenimiento que ofrece un videojuego como Demon’s Souls en comparación con cualquier otra forma de entretenimiento, creo que es una comparación muy sencilla de hacer.”
En la misma conversación, negó una noticia que circulaba en la época, según la cual Sony habría considerado precios aún más altos antes de fijarlos en US$ 70:
“Puedo decir que esa noticia de que estábamos considerando precios más altos para juegos first-party es categóricamente falsa.”
Demon’s Souls, el juego usado como ejemplo, es el remake del clásico de FromSoftware de 2009 para PS3, rehecho por Bluepoint Games con Japan Studio. Salió como título de lanzamiento de la PS5 el 12 de noviembre de 2020.
Lo que vino después
El remake fue muy bien recibido por la crítica y superó 1,8 millones de copias vendidas. El tema del precio siguió dando que hablar: en Horizon Forbidden West, de 2022, la versión de PS5 costaba más que la de PS4, y Sony fue criticada por cómo trató la actualización entre ambas.
Dónde comprar
Fuente: The Telegraph, vía GamingBolt.






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