Los hechos primero: el 26 de febrero de 2018, pocos días después del lanzamiento de Metal Gear Survive, Konami anunció un nuevo tipo de misión cooperativa para el mes siguiente, las Misiones de Rescate. En traducción libre del comunicado, las misiones pedirían a los jugadores ser capaces de “cooperar y coordinarse con su escuadrón para salvar a soldados que buscan ayuda”, con “un nuevo nivel de cooperación y espíritu de equipo”.
Una aclaración importante: el modo cooperativo en sí ya existía desde el lanzamiento, con partidas para hasta cuatro jugadores en las llamadas Misiones de Recuperación (Salvage Missions), en las que el equipo defiende una excavación contra hordas. La novedad era el objetivo. En las Misiones de Rescate, el equipo debía sacar a supervivientes del Charon Corps que se habían perdido tras fracasar en una misión de recuperación, usando el terreno y las defensas para abrir una ruta de escape segura entre las criaturas.
Traduciendo la jerga para quien no siguió el tema: Metal Gear Survive es un spin-off de supervivencia de la serie, lanzado el 20 de febrero de 2018 en Norteamérica y el 22 de febrero en Europa, para PS4, Xbox One y PC. La historia transcurre entre Ground Zeroes y The Phantom Pain y lleva a los soldados a Dite, una dimensión paralela tomada por criaturas cristalinas llamadas Wanderers. En la práctica, el juego mezcla recolección de recursos, construcción de base y defensa de torres, con el sigilo como opción.
Lo que vino después
La recepción fue tibia: las notas en Metacritic quedaron en 54 en PC, 60 en PS4 y 62 en Xbox One, y el juego ya recibía críticas desde antes del lanzamiento por reaprovechar material de Metal Gear Solid V, por las microtransacciones y por exigir conexión constante. Las ventas también quedaron muy por debajo de los juegos anteriores de la serie. Los números no mienten, por desgracia.
Fuente: Konami.






Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.